Kongre, el pirata de la Isla de los Estados
por Cristian Tello. Octubre de 2007
En El faro del fin del mundo están claramente definidos dos grupos de personajes que protagonizan la eterna lucha entre el bien y el mal. Esta característica típica de las novelas de folletín tiene como defecto más notorio, el presentarnos un perfil psicológico muy poco definido de los héroes y los villanos.
A pesar de esta simplificación esquemática, podemos hallar en la novela algunos personajes individualizados que tienen un carácter notablemente desarrollado. En forma especial destacan pues, Kongre y Vázquez y, en menor medida, John Davis y Carcante.
¡En cuanto al famoso faro del fin del mundo, ya pueden venir los
capitanes en su busca! ¡Será igual que si estuvieran ciegos!
| |
Julio Verne no nos ofrece aquí una descripción espiritual de sus protagonistas principales, sino mas bien, nos muestra una silueta impresionista de escasa profundidad, describiendo ciertos caracteres relativamente complejos que escapan al clásico estereotipo.
Tal vez la personalidad más lograda y de mayor atractivo sea la de Kongre, el cruel pirata a quien el veterano y valeroso marinero Vázquez deberá enfrentar en la soledad de la Isla de los Estados. Su situación de marginado y condenado a un destino fatalista le da unos rasgos originales que van más allá de la simple caracterización del malvado.
No habían andado cien pasos cuando retumbó una detonación
y un cuerpo proyectado en el vacío se precipitó en la mar
| |
En la obstinación con la que Kongre se enfrenta al destino que lo acosa y atormenta, hay una dimensión de rebeldía pura de un hombre que no se rinde ante el sistema que lo ha excluido. Adquiere así el perfil de un héroe anarquista y desesperado que el suicidio final subraya marcadamente. «En cuanto a Kongre, el jefe de la banda,
nada se sabía de él. Nunca se conoció su nacionalidad. Era un temible bandido manchado con toda clase de crímenes» - son las palabras con las que Verne describe literalmente a su villano -. Y pese a las notas despectivas con las que el autor trata de presentarlo como satánico y cruel, el misterio de su personalidad y su propia frustración, son sin duda los rasgos más
resaltantes que hacen de Kongre el personaje más atractivo de la novela.