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De Verne a Charles Maisonneuve en 1888
Editado por Cristian Tello
Amiens, 11 de mayo de 1888
Mi vieja borrica: ¿quieres aclaraciones? Helas aquí: mi única intención es la de hacerme útil,
y sacar adelante ciertas reformas urbanas. ¿Por qué mezclar siempre la política y el cristianismo
en las cuestiones administrativas? Me conoces lo suficiente como para saber que, en los puntos
esenciales, nunca he sufrido ninguna influencia. En sociología, mi gusto es el orden; en política,
he aquí mi aspiración: crear, en el gobierno actual, un partido razonable, equilibrado, respetuoso
de la justicia, de las elevadas creencias, amigo de los hombres, de las artes, de la vida...
Así pues, lo que tú quieres llamar mi "prestigio" no podrá más que servir a las causas respetables.
Añado que, al obligarme mi enfermedad a llevar una vida más sedentaria, me es útil permanecer en contacto con
los negocios y con mis semejantes. Mera cuestión de oficio. Muchos de mis colegas son unos exaltados;
ya se les calmará. Otros tienen buen sentido. ¡Tanto mejor! ¡Algunos son unos imbéciles! ¡Mejor todavía!
Sus opiniones me divertirán. Tengo necesidad de ello.
Tuyo, cordialmente
Julio Verne
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